Mi historia

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¿Cómo nació Amapola?

Muchos me preguntan de dónde nació Amapola. Amapola nació en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Atravesaba una depresión mayor después de enfrentar un posible diagnóstico de cáncer.

Recuerdo que después del huracán María, mientras iba camino al cirujano, el miedo y la incertidumbre me acompañaban y fue justo en ese instante, en medio del dolor, que Dios, en su infinito amor, me mostró una flor de amapola.

Estaba allí, floreciendo entre el terreno destruido, como si hubiera sido sembrada solo para mí. Esa flor llena de color y vida me recordó que después de la tormenta siempre llega la calma. Que sí hay esperanza, que sí hay vida, y que aun en los terrenos más difíciles, Dios puede hacerte florecer.

Fue entonces cuando nació Amapola en mi corazón. Comencé a crear con mis manos lo que Dios había sembrado en mí: piezas hechas con amor, fe y propósito. 

Poco a poco, la joyería se convirtió en mi forma de sanar, de agradecer, y de compartir esperanza con otras mujeres.

Hoy, cada pieza que hago es un recordatorio de que todas podemos florecer, sin importar el terreno, la temporada o el proceso que estemos viviendo, porque cuando siembras con fe, amor y dedicación, en algún momento… floreces.

“Amapola no es solo joyería. Es arte hecho a mano con fe, con propósito y con todo mi corazón.”
Ivelisse, creadora de Amapola